La Prueba de Transición: un desafío curricular y emocional en tiempos de pandemia

Este año tanto profesores como alumnos han sido desafiados a modificar, reestructurar y reinventar sus prácticas de enseñanza y/o aprendizaje en esta situación sanitaria de pandemia. Esto ha demandado un esfuerzo mayor y mancomunado sobre todo para los docentes y alumnos de Cuartos Medios, quienes terminan un ciclo formal de enseñanza en condiciones inesperadas e inician otro como la primera generación que rinde un nuevo formato de prueba de admisión universitaria, la Prueba de Transición.

Como docentes de cuartos medios hemos reorganizado el año académico considerando las adecuaciones y priorizaciones curriculares, el nuevo formato de prueba, el contexto de clases online y todo el ámbito emocional que ello implica. Desde esta perspectiva, no ha sido fácil implementar un currículum a distancia, pero el trabajo en conjunto entre profesor y alumno ha sido un pilar fundamental para sostener este proceso educativo que culminara con los estudiantes rindiendo la Prueba de Transición en la primera quincena de enero de 2021.

En el ámbito de la Prueba de Transición de Comprensión Lectora, ha sido un gran reto para alumnos y profesora, porque el instrumento de evaluación tuvo modificaciones significativas en formato, estructura y contenido. El cambio de formato, que sólo integra comprensión lectora y ya no el eje de producción textual (como “uso de conectores” y “plan de redacción”), deja de manifiesto el énfasis de evaluar habilidades y competencias sólo en el área de comprensión lectora. Esta nueva prueba integra ejes de “lectura” (séptimo a segundo medio) y de “comprensión” (tercero y cuarto medio), concibiendo la lectura comprensiva como un aprendizaje imprescindible para cursar estudios universitarios y superiores. Como es sabido, este proceso es complejo e incluye variados factores, como lo cognitivo, lingüístico, social, cultural, académico; lo que nos sitúa en un ámbito heterogéneo que requiere una propuesta estratégica de implementación curricular. El tránsito desde las habilidades básicas como “rastrear y localizar información” a habilidades intermedias como “relacionar e interpretar”, para finalizar en la última competencia de “reflexionar y evaluar textos”, es un arduo camino que incluye no sólo el ámbito escolar, sino también el entorno familiar y cultural del alumno. El recorrido que partió este año en el contexto de clases presenciales se vio modificado drásticamente por el contexto de clases virtuales, cambiando la utilización guías impresas por materiales digitales (formularios Google, PPT, PDF, videos, etc.), los ensayos en el laboratorio de Computación por Ensayos on-line, el trabajo grupal presencial por el trabajo colaborativo en clases virtuales y en Classroom, a través de la Tablet y celular como dispositivo accesorio a una herramienta fundamental en el trabajo remoto. Sin duda, sin la buena disposición de los estudiantes, padres, apoderados y comunidad escolar, esto no hubiese tenido el impacto suficiente para llegar a la meta propuesta.

En el área de Matemáticas, la Prueba de Transición incluye un plan de formación general de séptimo a segundo medio y ajustes curricularesde tercero y cuarto medio, agrupados en los ejes temáticos de “números”, “álgebra y funciones”, “geometría” y “probabilidad y estadística”. Es un tránsito hacia el ámbito de las habilidades y no sólo aplicación de contenidos o conocimientos específicos, en donde el estudiante debe conocer con propiedad los conceptos y además demostrar habilidades como “comprender”, “aplicar y analizar”, “sintetizar” y “evaluar”, esta última relacionada con resolver problemas, representar, modelar y argumentar. La implementación se realizó a través de guías teórico-prácticas, revisadas y analizadas en clases online. Para ello se utilizó la propuesta DEMRE, siguiendo el orden temático, pero gestionando los tiempos al contexto real de clases. Lo anterior implicó apelar a la responsabilidad del estudiante, quien debía reforzar estas habilidades para lograr responder evaluaciones en el tiempo asignado para la prueba. Se enfatizó la resolución de ensayos online en plataforma Puntaje Nacional, aumentando los ejes temáticos en la medida de que se abordaban en clases, finalizando este proceso en simulaciones de ensayos que integraban todo el temario 2021 en los tiempos reales de resolución de ensayos DEMRE.

Estamos confiadas en que nuestros estudiantes tendrán excelentes resultados en esta evaluación, porque se han preparado a conciencia no sólo este año, sino desde el inicio de Enseñanza Media y a partir de las asignaturas que colaboran en potenciar este aprendizaje. Debemos reconocer que fue un trabajo muy arduo para los alumnos y que, pese a las dificultades que debieron enfrentar, se incorporaban a clases y participaban en forma activa. Tenemos la certeza de que nuestros estudiantes tendrán éxito, no sólo porque se han preparado académicamente y están acompañados por sus familias y comunidad escolar, sino también porque se han sabido reinventar en este difícil tiempo, sacando lo mejor de ellos con valentía y entusiasmo.

Como docentes, creemos que el mayor desafío de este año no radica en la cobertura y profundidad curricular, porque el colegio lleva años preparando estudiantes para que logren ingresar a la universidad, sino en el control de las emociones y estrés al rendir una nueva prueba en un escenario adverso.  Por esta razón, asumimos esta labor de preparación de la Prueba de Transición no sólo desde una mirada curricular, sino también emocional, en donde las habilidades blandas e inteligencia emocional han sido fundamental en este año académico 2020. En este período se evidenció como nunca el círculo virtuoso entre alumno-docente-comunidad escolar, en el que la palabra de aliento, la contención y la comprensión impregnó cada actividad de aprendizaje.

En síntesis, educar implicó e implicamirar hacia un nuevo paradigma educativo, social y cultural, en que cada persona ve al otro desde la diversidad, empatía, aprecio, respeto y fraternidad. Es un año adverso, pero lleno de humanidad, crecimiento personal y académico. Es un año distinto y que nos desafía a avanzarjuntos hacia las metas trazadas.

Por Gloria Garcés y Vilma Muñoz